martes, 26 de diciembre de 2006

Lo mejor que conocimos separó nuestros destinos...

Es casi enfermizo (pero a veces estar casi enferma hasta puede ser bueno. Por que cuando algo está empezando y no sabes bien lo que es, te sientes impotente ya que no está en tus manos la solución y tienes que saber esperar hasta que los síntomas se manifiesten y si después de dos o tres días no pasa nada, es que nunca estuviste enferma) pero las ausencias y las soledades me están llenando el alma. Extrañar se ha convertido en mi deporte favorito, ya no lloro pero mi cuerpo entero se entrega al letargo de esos vacíos insondables que me succionan y me transportan al recuerdo. La muerte se ha convertido en tema permanente de mis conversaciones. Esos seres amados mitad verdad y magia estan tan presentes en mi existencia que a veces me pregunto si estoy cada día acercándome más al cielo, ya que allá es donde residen, con las estrellas, con tanta luz que encandilan mis pensamientos y me siento iluminada. Otros días vienen a mi recuerdo los amigos que repartidos por el mundo han ido a llenar vidas lejanas y cada vez más cuesta mantener encendidas sus lucecitas. Caigo en cuenta que si bien muchos de mis seres fueron separados de mi por la muerte, es la vida finalmente la que más me ha separado de sus afectos, esos amigos que fueron mi familia por años o décadas han renunciado a gran perte de sus pre-historias para empezar a entretejer sus historias, las más importante de sus vidas.
Y miro el presente y veo que no renunciaría a nada de lo que tengo o lo que soy por volver a abrazarlos nuevamente, pero en mi hay un poquito de dulzura, de alegría, de entrega, de valores de cada uno de ellos y sé que soy mejor persona hoy gracias al aporte de cada uno de ellos. Los amo a todos y cada uno de ellos.

No hay comentarios: