
Hoy domingo 10 de Diciembre se cierra un capítulo doloroso en mi historia familiar. Muere el dictador que mandó a asesinar a mi padre, el abuelo que mis hijas nunca conocieron, El que exilió a la mitad de mi familia y la dispersó por el mundo. Tenía sentimientos muy negativos respecto de el, su esposa y sus hijos mayores por todo el daño que le hicieron a los míos y por todo lo que me robaron, pero hoy perdono a Pînochet y a su esposa por toda su maldad, sus ambiciones de poder sin límites y los crímenes que afectaron toda mi infancia. Me enorgullece no ser como ellos, no parecerme a ellos y hoy solo elevo una oración: Que los pecados cometidos en contra de mi padre, mi madre y que provocaron en mí odio y dolor, no le sean contados. Ahora a mis 33 años he comprendido que se perdonar y agradezco a mi Dios que haya erradicado todo ese odio de mi corazón. Paula
No hay comentarios:
Publicar un comentario